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sábado, julio 30, 2016

CUESTIONARIO DE REPASO AL 2015: MIGUEL ÁNGEL VIRUETE (DIRECTOR)


Repartí este cuestionario entre varios compañeros del audiovisual, pero pocos lo devolvieron: eso me pasa por confiar en las redes sociales. O por suponer que la gente tiene tiempo, en la segunda década del 2000, para esto de los blogs. Tanto me decepcionó aquello que la verdad es que apenas me han dado ganas de recuperar el blog. Tampoco es que haya tenido mucho tiempo, en cualquier caso.

De todas maneras, los que sí entraron en el debate han generado bastante temas de interés. Cuando finalice la serie, haré un resumen con mis propias reflexiones.

Cierro con Miguel Ángel Viruete, director del proyecto "Cine Basura" un largometraje financiado por crowdfunding y en el que participo como guionista. Miguel Ángel quiere dedicarse a esto de forma profesional y no le faltan ganas, y, sobre todo, ilusión. Releyendo esto último, entiendo que suene a cliché, pero en este caso es que es cierto: mientras Pacofox y yo somos de una generación ya más gastada y cínica, Miguel Ángel aún le dura la sana ingenuidad de quien confía en que sí, que se puede, que se consigue. 

Aquí les dejo con su cuestionario. Por cierto, que fue entregado ya hace tiempo. Mis disculpas por el retraso.

CUESTIONARIO
  -¿Se te ocurren posibles tendencias, aprendizajes, cuestiones sobre las que reflexionar a partir de lo sucedido en torno al cine y/o a la televisión en el año 2015? 

Habitualmente se dice que la sociedad influencia al cine y a la televisión del mismo modo que el cine y televisión influencia a la sociedad, en una retroalimentación habitualmente más poética que práctica. He visto este año, sin embargo, la sombra de los "movimientos ciudadanos" (quiero pensar más en “Occupy Wall Street” que en el “15M”) en mucha, muchísima ficción. Suena bastante bien: Hasta un soldado imperial puede marcar la diferencia. 

-Cinco películas que destacarías de 2015 y por qué. 

“Birdman”. Me encantan el estilo artístico de la película, y aún me duelen los hombros de pensar en el curro del operador de Steady. Visualmente impactante y con las suficientes capas de lectura. 

“Del revés”. Posiblemente, para mi, la película del año. Por todo, no hay algo que no me sorprendiese. Genial de principio a fin. A la altura de “Wall-E”. Una obra maestra del cine 100% en CG.

 

“Star Wars”. El cine es arte y entretenimiento, así que “Star Wars” tiene un lugar en el podio del 2015. El mejor estreno de la historia que probablemente se convierta en la taquilla más abultada de la historia. No soy muy fan del universo de Lucas, pero a Disney lo que es de Disney. 

“Kung Fury”. No tanto por la película sino por todo lo que representa. Una campaña de “crowdfunding” inmensa, una amalgama de clichés saturados y un “One-Man-Army” convierten “Kung Fury” en una de las películas más destacables del 2015. Es una pena que argumentalmente apenas merezca la pena seguir. 

“13 Minutos para matar a Hitler”. Porque me gusta el cine alemán, adoro la temática de la Segunda Guerra Mundial y me obsesionan los planes para matar a Hitler. Esta peli probablemente cuenta el más famoso de todos los casos, más que la Operación Valkyria. Además soy fan de Hirschbiegel y “sansacabó.”

- Cinco series de televisión (sus temporadas correspondientes emitidas en 2014/2015) que destacarías y por qué. 

“Mr. Robot”. El "hacking" y el espionaje no podrían estar más de moda, y “Mr Robot” lo explota todo de un modo muy poco usual. Sin duda, una de las mejores del 2015. 

“Agents of Shield”. Soy fan del universo cinematográfico Marvel y la serie que más cara de flipado me deja es ésta. 

“True Detective” (Temporada 2). La destaco como ejemplo negativo. Peor en absolutamente todo que la primera temporada. Apenas consigue despertar interés por la historia ni los personajes. Confieso que no acabé de verla... 

“Vikings”. La tercera temporada sorprende bastante, porque sale de su temática habitual y se mete de lleno en las intrigas políticas. Y qué bien le sientan. Como al personaje de Winnick, que le sienta bien cualquier rol. Su personaje se debería estudiar en primaria, para construir personajes femeninos fantásticos. Ni madre, ni esposa ni guerrera. Ladgerda es todo y más.

“Falling Skies”. Si pensaste que el final de "Los Serrano" era un WTF espera a ver “Falling Skies”. Una temporada coñazo y un final de mierda, sin paliativos. 


-¿Destacarías alguna serie de televisión o película de tu país? Por qué. 

Me voy a mojar y voy a decir "La que se avecina". No tanto por el contenido del programa, sino porque, utilizando el peculiarísimo formato español (ya se sabe, hora y media por capítulo) consigue mantenerse en la comedia pura, sin tirar a lo dramático de la manera en la que nos tienen acostumbrados.

Destaco también "El Ministerio del Tiempo". Por la misma razón: ficción que se mantiene justo donde debería estar. De nuevo, aún no la he visto entera. 

- Cómo resumirías tu año en lo profesional. Cuéntanos un poco qué has estado haciendo, qué destacarías. Si te parece bien, comparte qué aprendizajes crees que has obtenido de los proyectos en los que te has embarcado.

Bien. He hecho una película. Puede incluso que se estrene. Y la ha escrito un guionista profesional. Es para llorar de la emoción. 

- Qué serie o película esperas con cierta ilusión, curiosidad o incluso “ansiedad” poder disfrutar en 2016 y por qué.

De acuerdo a mi modo de vida procuro no esperar nada de los acontecimientos futuros. Que luego todo son decepciones.

Vale.

“Cazafantasmas 3”. “Zoolander 2”. “El gran gigante bonachón". “El niño y la bestia”.

domingo, mayo 24, 2015

ENLACES: UN EJERCICIO PARA GUIONISTAS, UN ANÁLISIS DE MAD MAX, Y CÓMO FRANCIA APOYA EL TRANSMEDIA



La selección de los enlaces que he ido colgando mediante mis redes sociales en los pasados días incluyen un ejercicio productivo para guionistas, un análisis de Mad Max desde el punto de vista del guión, y un artículo sobre transmedia, y cómo el audiovisual francés oficializa su apoyo a este formato.


PÓNSELO DIFÍCIL A TU PROTAGONISTA: CUANDO LOS OBSTÁCULOS SON A VIDA O MUERTE

El blog “LA Screenwriter” siempre ha sido una fuente provechosa donde hallar en especial guiones de films actuales. Ahora, su autora, Angela Bourassa, ha añadido un recurso que amplifica el contenido, con firmas invitadas a escribir artículos sobre este universo del guión.

“Impossible Goals, Impossible Obstacles”, firmado por Signe Olynyk (@Screenwriter12) plantea ponérselo complicado en la serie de obstáculos para nuestro protagonista cuando escribamos, y aporta algunas notas sobre tres ejemplos: "Wild" (Jean-Marc Vallée, 2014)), "Life of Pi" ("La vida de Pi", Ang Lee, 2012) y "Despicable Me" ("Gru, Mi villano favorito", Pierre Coffin, Chris Renaud, 2010).

El caso que me resulta más significativo es el de “Life of Pi”. La novela en que está basada (del autor Yann Martel), además del éxito internacional, aportaba al film parecida (con menos matices, si se quiere) temática, que, a su vez, lidia con cuestiones sobre la narrativa; sobre el propio hecho de contar historias. Además de incidir en cuánto tienen ganado las religiones en su conexión con el mito respecto a las visiones “racionales” sobre la vida, en cualquier caso la historia del film también participaba de esa aspiración de ser una de las “grandes” películas de la temporada. Para Estados Unidos, casi siempre esto se relaciona con un tema de cierta densidad, pero he aquí que su guión (y la novela) usaba algo tan “vulgar” como el suspense.

Uso el adjetivo con intención, como lo entrecomillo con intención. En esto del guión, en España, Europa, el mundo, hay varias tendencias, “familias” si les parece, y en algunas de ellas, los recursos más definitorios de la narrativa se observan como “convencionales”. Incluso como trucos, y el suspense sería uno de ellos. Probablemente, esto venga de esa herencia de la modernidad en las artes en que el clasicismo ya se entendía como viejo y casi parejo a unos modos (hasta sociales) que hacía falta desterrar. Que la modernidad es una etapa concluida, y que la posmodernidad nos trajo de vuelta (hace tanto, por Dios) ese gusto por el placer de oír, ver, leer, una buena historia quizá sean ya obviedades. En todo caso, y pese a que el suspense es una herramienta como otra cualquiera, o pese a que lo usara con genialidad Alfred Hitchcock, aún es posible que cualquier de ustedes se enzarce en discusiones bizantinas con otros guionistas sobre cuán necesario es mantener el interés del espectador.

Puede que la clave sea cambiar “suspense”, que muchos identifican con el género (y con sólo un tipo de films), por eso de la “generación (y mantenimiento) del interés.




El hecho es que también está en la mayoría de manuales de guión, sin ir más lejos, en Syd Field. Field o cualquier gurú del guión puede ser criticado por variados motivos, pero cuando se tiene razón, se tiene razón. Si al protagonista no hay riesgo que se le plantee de no cumplir su meta, no parece muy probable que el espectador sienta que deba seguir su viaje. Es esa mezcla de “interés” y “riesgo” que se complementan en la propia palabra usada por Field: él hablaba de que en los puntos de giro deben subir las “stakes”, lo que puede traducirse por “interés” (en el terreno financiero) o como “riesgo”. ¿Quizá en el ámbito de habla castellana este concepto aún no se asimile del todo porque su traducción es complicada?

El artículo de LA Screenwriting expone muy bien cuál es ese pacto claro que se hace con el espectador cuando se coloca al protagonista en una situación extrema, esto es, no ya frente a la posibilidad de que su objetivo no se cumpla (lo que está en riesgo es algo más personal del personaje) sino cuando ello implica algo más serio, como la pérdida de su vida. Y con esto ciertamente uno se asegura que el espectador sienta una identificación más clara con el personaje. Siempre que ese riesgo sea claro (no automático y no “dicho”, sino transmitido mediante los hechos), cualquier espectador, de cualquier parte del mundo, puede o no comprender las metas personales de un protagonista concreto, pero desde luego comprenderá (y temerá) si de lo que se habla es del riesgo de morir.

“Life of Pi” de hecho parte de una situación peculiar sin duda (un hombre comparte bote salvavidas con un tigre) para sostener el Segundo Acto en especial. Lo interesante, como ya decía, es que nada de esta lucha contra variados obstáculos del protagonista y supervivencia va en detrimento de ese fondo, ese “theme”, que el film explora, acerca de cómo se pueden (o deben) contar historias. Es aplicable a cualquier historia de supervivencia y, si me apuran, de superación. Con lo que se juega, a diferencia por ejemplo de ese otro caso analizado en el artículo, “Wild”, aquí el “basado en hechos reales” no importa más que para dar verosimilitud. ¿Importa la épica del cuento que poco a poco se vuelve “fantástico” o importa el cuento de los hechos descarnado?

Juzguen ustedes. De todos modos, nos posicionemos donde nos posicionemos en cuanto a la moral de cómo se deben contar los cuentos, el artículo destaca la necesidad de descubrir que, aunque parezcan “trucos” de los géneros cinematográficos, el suspense, mantener el interés, subir las “stakes” (quédense con la expresión que más les convenza) es imprescindible hasta cuando se pretende una historia con fondo, con “mensaje”.

EL FORMATO TRANSMEDIA SE ASUME DESDE LA INDUSTRIA FRANCESA

El proyecto transmedia Gaza Sderot, uno de los comentados en el Festival de Cine de Cannes.

En el segundo artículo que les propongo, de la publicación on-line Cineuropa, desde Cannes nos llega la confirmación de que “transmedia” es ya un concepto avalado por la industria francesa. Que el audiovisual europeo de mayor relevancia en el continente (y uno de los más importantes, a nivel internacional) deje que los proyectos de este tipo de proyectos confirmaría que algunos al fin entienden que “transmedia” es, además de una fórmula complementaria de marketing muy atractiva, un modo de contar historias: un formato específico.

Conjúngenlo con cross-media o con “multi-plataforma”, esto ya es cuestión de  qué experto se consulte, pero lo cierto es que el evento Cross Video Days (del que ya les hablé) envía ya varios de sus proyectos seleccionados, en este mercado, hacia ése, su “hermano mayor”, el festival de Cannes.  El artículo además contiene información útil, ya que expone cómo el CNC francés (el equivalente al ICAA español) abre un nuevo fondo que concede hasta 50.000 euros para productores y creadores de proyectos multiplataforma y de hasta 20.000 para desarrollo de aplicaciones para dichas plataformas (móviles, tablets, etc). Además, atención a los interesados en el documental: para algunos tal vez carezca de potencial para esa narrativa cruzada, y en cambio hay multitud de proyectos europeos que ya van por ese camino.

MAD MAX: FURY ROAD DESDE EL PUNTO DE VISTA DEL GUIÓN

El tercer artículo me permite que cierre también con reflexiones sobre guión. The Bitter Script Reader es el blog de un lector y analista de guiones que trabaja en Estados Unidos, y que analiza estrenos o guiones que caen en sus manos. Esta vez aborda el film comercial que mejor ha comenzado la carrera para ser el del año 2015: "Max Max: Fury Road" ("Max Mad: Furia en la carretera", George Miller, 2015)

El artículo usa un lenguaje muy sencillo y claro, como es habitual en este autor. Se centra en lo que está generando más comentarios (también en las redes sociale), esa apuesta particular por pasar el foco del protagonista masculino (Max) al femenino (el personaje de Furiosa). Recomiendo en especial el apunte que se hace a cómo afrontar una escena dramática con personaje interpuesto (Max mirando a Furiosa derrumbarse) como modo de evitar el exceso de melodrama, lo que el autor relaciona con una técnica de montaje de Einsenstein.



A veces la casualidad hace que films que no deban compararse, o no de forma justa, produzca que esto suceda. En cierto sentido, “Mad Max” parece que es todo lo que "Los Vengadores 2: La venganza de Ultrón” debería haber sido, y por más de un motivo. De Joss Whedon, popular en los círculos “fandom” desde “Buffy, la Cazavampiros”, se esperó mucho siempre. Se esperaba que que afrontara el universo Marvel con la dosis justa de “comida para freakis”, y, al tiempo, que, para el espectador adulto, equilibrara con aventuras de señores con trajes imposibles con un tanto más de fondo, y esos giros no convencionales. Esto era aplicable en especial a los personajes femeninos, si bien desde analistas feministas, hace ya tiempo que se cuestiona cuánto ha aportado Whedon al respecto. Cuando realizó el primer film de Marvel, parece que unos y otros quedaron convencidos. Pero entonces llega la segunda parte, cediera en lo que tuviera que ceder trabajando para un gran estudio (Disney, nada menos), estos Vengadores ya han resultado menos satisfactorios para muchos. Con multitud de teaser y tráilers (y la propia anticipación generada por la ficción paralela de “Agents of SHIELD”, la serie de televisión), algo ha fallado. Para colmo, George Miller, un señor de más de setenta años, levanta un film no sólo más ambicioso sino con una protagonista femenina que se escape mejor de los convencionalismos, lo que se supone la especialidad de Whedon. Aquí, en este artículo de Vox, pueden indagar más sobre el asunto de las críticas al respecto sobre Whedon.

Puede que no sea justo para Whedon (en Twitter, se le echaron encima), pero entonces también tendríamos que ofrecer la misma “comprensión” por otros tantos directores de acción (el artículo de Bitter Script Reader menciona, cómo no, a Michael Bay). No sé si eso sería justo tampoco. “Mad Max” y, desde luego, George Miller, con mucha más edad que todos ellos, prueba que se puede ofertar cine de género, espectacularidad desde otros ángulos (no desde la implicación excesiva de los VFX), y, dentro de todo ello, un poco de locura y personalidad "diferente" de los cánones. Y una protagonista femenina que nos importe, y que no se base en los roles usuales.

¿Es “para tanto”? Bueno, en estas cuestiones, el tiempo dirá. Con los años, compararemos con perspectiva. Al fin y al cabo, es lo que ha sucedido con la primera parte de “Los Vengadores”: ahora que vemos con “Mad Max” que se puede, se debe, aspirar a más cuando se construye desde el género y lo comercial, quizá sea hora de encontrarle los pies de barro al Whedon idealizado por el “fandom”.


Esto es todo, de momento. Lean, disfruten, comenten. En próximos posts, más enlaces sobre artículos de interés.

lunes, mayo 18, 2015

ENLACES DE LA SEMANA: EL "BUZZ" DE CANNES, TAMBIÉN EN CIFRAS, EL MERCADO DIGITAL ÚNICO EUROPEO Y SUPERHÉROES VS CINE “INDIE”


En los enlaces que he ido compartiendo durante esta semana hay artículos sobre Cannes (desde la industria y desde los datos), noticias contradictorias sobre el Mercado Digital Único europeo, y una reflexión sobre la que debatir en torno a oponer cine de superhéroes y cine independiente. 

CANNES: LA INERCIA Y LAS CIFRAS

Llega el Festival Internacional de Cine de Cannes y el mundo del cine se para, y mira a Francia. Siendo realistas, miramos a Francia casi para cualquier cosa, desde envidiarle el estado de salud de su industria, la conexión real que tiene el cine con la “Cultura” (por quiénes la asumen, así, con mayúsculas, y así la defienden), o maravillarnos sobre cómo todavía existe una sociedad con audiencias suficientes para sostener el cine de autor. Claro, que, en Cannes, se aprovechan de los modos de Hollywood. Nos los hacen suyos (están prohibidos los “selfies”) pero también hay alfombra roja, y estrellas, y toda esa parafernalia que quizá ya quede vieja, de otros tiempos, pero que se ve que todavía ejerce fascinación sobre la prensa internacional, y sobre todos los que aún creen que el cine, como en el siglo pasado, es ese universo rutilante y relevante.

Tengo mis dudas del impacto real de Cannes, su Palmarés, en los mercados, y no sé del todo si lo que los agentes de ventas venden luego a los territorios es ese marchamo de cine “de calidad” si se gana en la ciudad francesa o si es que cuando mejor funciona en las taquillas mundiales son films aparejados a los “grandes nombres”. En todo caso, aún conservo más dudas sobre el impacto real en el conocimiento de las audiencias, hasta en las más especializadas. Para el “hipster” medio, intuyo que tiene más interés las últimas locuras de Rótterdam o un festival como el South by Southwest.



De hecho, este enlace de aquí ("What types of films do well at Cannes Film Festival"), oferta una mirada lejos de lo cualitativo para que indaguemos en cifras y datos. Las conclusiones, cada uno es libre de sonsacarla de los números. Por ejemplo, que el 84% de los films en competición entre 2010 y 2015 sean franceses puede apuntar de igual forma como el festival es una herramienta de propaganda cultural del país galo y la fortaleza de su cine, como puede interpretarse como una posible menor calidad general del resto de cinematografías europeas. Otros datos también son jugosos. Por ejemplo, el hecho de que los agentes de ventas que manejan la mayoría de títulos son de Francia no sabemos si asegura que ellos son los primeros que creen en su producto, o si es que todo forma parte de un círculo (vicioso no, juzgue cada uno) donde el negocio se perpetúa en toda la cadena.

En el lado del análisis más convencional. de cómo lo que se presenta en Cannes todavía tiene relevancia (al menos para la prensa), el Hollywood Reporter lo cuenta aquí: "Cannes 2015: 17 Titles with The Biggest Buzz".

Por supuesto, como en mucha publicación estadounidense, aquí hay una mezcla de ingenuidad y chauvisnimo. En lo primero, porque es un exceso de optimismo considerar que nada menos que 17 títulos sobresaldrán de veras. Cannes es un monstruo donde, quizá por ese afán por ser punto ineludible del calendario, acepta cantidades ingentes de películas en muchas secciones, y porque, claro, todos quieren estar ahí, hacer uso de la plataforma publicitaria, buscar su rincón y momento de gloria. Pero los monstruos devoran y tal vez ni mastican, y al cabo, tras el festival, sólo unos pocos títulos sostendrán el interés de los medios. En cuanto a lo segundo, cómo las publicaciones de Estados Unidos aún creen que es sobre todo su cine o el cine producido en inglés el que merece nuestra atención, no es nada nuevo. En cualquier caso, cómo la prensa de cine trata a Cannes puede ser tan significativo como el hecho de que los productos más comerciales de Hollywood aún utilizan el festival para su entrada en el mercado europeo. Si es una jugada comercial de veras efectiva o es ya una especie de hábito adquirido independientemente de dicha efectividad, no lo sabemos. Pero el hecho es que el “remake” de Mad Max ha sido presentado allí.


El listado, como digo, es largo, con películas de casi todo tipo. Cada cual puede formarse su propio compendio de qué cree que será relevante en la próxima temporada, o, en lo personal, qué films entrarán en el grupo de los imprescindibles.

En mi caso, encuentro interesantes dos películas de directores “autores” italianos, como son Matteo Garrone (“Gomorra”, 2008) con "The Tale of Tales," y Paolo Sorrentino, con “Youth”. Que ambos rueden en ingles me parece tan notable como que el hecho de que hayan contado con buenos presupuestos y, sobre todo, unos actores de renombre. Me interesan ambos autores, aunque estos casos también quizá sean indicadores de cuándo es real el argumento de que un director no estadounidense o una cinematografía ajena a Hollywood tiene de veras reconocimiento internacional.




El trailer del extrañísimo proyecto de Matteo Garrone. Fantasía que quizá tome note del estilo inaugurado por "Juego de tronos".

También me resulta llamativo que se haya colado un documental. Por supuesto, está rodado en inglés, dirigido por el británico Asif Kapadia, autor de uno de los documentales con mejor taquilla de los últimos años, "Senna"(2010). El producto tiene asegurada la repercusión más por lo que le rodea. Tenemos una cantante como Amy Winehouse que ya era noticia casi continua cuando estaba viva y tenemos el arquetipo del artista que muere joven: no es casualidad que un documental sobre Kurt Coban, "Montage of Heck", de Brett Morgen, también esté generando un buen número de noticias fuera del círculo usual de este formato. Eso, se sazona con la polémica de una familia de la artista que juzga el producto final como lleno de falsedades, y el interés ya está originado.


MERCADO ÚNICO DIGITAL EUROPEO: INSEGURIDAD Y CONTRADICCIONES

Mientras el negocio continúa, y a la espera de qué regurgita el monstruo, la industria audiovisual europea no duerme muy tranquila estos meses. Según cuenta esta noticia aquí, las agencias de cine europeas han comunicado de manera pública que apoyan el Mercado Único Digital de la UE. Lo han realizado a través de la asociación que las reúne (las EFADs) y de ahí que ignoremos si dentro después hay países y agencias más díscolas, con opiniones diferentes. Pero tanto el titular como la propia noticia de Audiovisual 451 es muy contradictoria con ésta otra. Si se lee la primera, se percibe un discurso ambiguo de las agencias de cine europeas, como si quisieran haber contentado a ambas partes en esta disputa: por un lado, la Comisión Europea que está estudiando esta medida, y los distintos agentes de la cadena cinematográfica, productores, distribuidores, agentes de ventas. Para estos, el comunicado hasta podría interpretarse como una traición o una postura equidistante cuando menos peligrosa. 

Sin embargo, como sucede bastante con esta publicación, mejor contrastamos la noticia con otras fuentes. El artículo en Cineuropa es bastante más aclaratorio, y resumen que estas agencias admiten que están a la espera del detalle, pero sin que dejen de expresar una preocupación bastante clara, y apoyada en datos. 

“Los distribuidores no invertirán más en la promoción ni en el marketing de las películas en su país si en otros se puede acceder fácilmente a éstas en línea. (…) Las preventas descenderán si deja de poderse garantizar la explotación exclusiva por territorio. (…) Las películas independientes europeas filmadas en idiomas minoritarios precisarán de una mayor inversión para su distribución y su promoción perderá visibilidad, especialmente en el caso de las plataformas de Video On Demand". 

De cualquier modo, todo esto no expulsa las sospechas acerca de cuáles puedan ser los acuerdos realizados con Estados Unidos en el secreto Tratado de Libre Comercio en cuanto a este tema de la industria cinematográfica, y cuánto está presionando nuestro “amigo” americano. 

CINE DE SUPERHÉROES COMO "GENOCIDIO CULTURAL"

Las redes sociales han logrado que quede de manifiesto cómo ciertas cuestiones culturales, parece que se extreman, y no sólo en España. En cuanto a cine esa reiterada distinción de subculturas, “freakies” y “hipsters”, persisten en tensar esa cuerda que tiende (como dice una colega de profesión) o a apoyar el Hollywood más puro o al film más radical del festival menos conocido. La última polémica se ha cernido sobre el blanco más obvio: el cine de superhéroes.

Durante la promoción de "Los Vengadores 2" durante una entrevista un periodista comentó a Robert Downey Jr, qué opinaba de la reciente declaración de Alejandro González Iñarritu sobre cómo el cine de superhéroes era un "genocidio cultural". 

Downey Jr pretendió la broma pero se le coló una superioridad y autosuficiencia anglosajona que hasta se codea con el racismo. La afirmación de Iñarritu no es que tampoco sea muy acertada aunque también es probable que “genocidio cultural” como expresión que adjetive al cine de superhéroes dé un buen titular, pero nos deje sin el contexto de sus palabras. En Twitter he encontrado reacciones más duras, en el fondo, que ese aire de chascarrillo fuera de tono de Downey Jr.




Ahora bien, para una reflexión más allá de quién tenía razón, esteartículo de The New Yorker parte de las declaraciones de ambos, justo con más contexto, para dar una de cal y otra de arena. Juzguen ustedes.

El debate no es sólo interesante, sino quizá clave. A estas alturas, despreciar el cine que es más popular es bien estúpido por diversos motivos. 

El primero y más evidente es que esa cultura con minúscula que se empeñan en diferenciar los adalides de la (¿muerta?) modernidad de hecho necesita mayor vigilancia en cuanto a qué y cómo transmiten lo que transmiten, dado que son los productos que consume más número de personas. De hecho, y ese es un muy relacionado segundo motivo, una parte de la crítica justo se dedica a estas expresiones culturales más populares precisamente por lo mencionado, y con un cuidado y profundidad bastante loable. Un ejemplo es las críticas a la ciencia ficción literaria de la web de Strange Horizons. De hecho, le pese cuanto le pese a los “freakies” más recalcitrantes, el análisis de un film como “Los Vengadores 2” ya exige unos estándares altos.  Por ejemplo, la revista online I09 (dedicada al "fandom" de ciencia ficción y fantasía) en el artículo "This is Why We Can't Have Nice Things", despedaza el film de Joss Whedon por un tratamiento de la mujer (a través del personaje de Black Widow) con graves deficiencias. 

Por otro lado, nada extraño. Esos mismos "freakies", ese fandom, no debería sorprenderse de que, tras décadas quejándose de que "sus" películas nunca se tomaban en serio, ahora haya quienes las evalúen con las mismas exigencias críticas que cualquier otro tipo de producto. Y he aquí que quizá reside la clave de la confusión. Una cosa son los adalides del cine del “me entretiene/no me entretiene” o el “me gusta/no me gusta” que tanto abunda en el Facebook y otra, muy diferente, son los que de veras se toman géneros en su momento despreciados (como la fantasía o la propia ciencia ficción) para encontrarle sus valores cuando los tienen, y apuntar sus errores, cuando se dan.

En cuanto a la aseveración de Iñarritu también permite reflexiones necesarias. Como en parte apunta al artículo de “The New Yorker”, “de autor” es una calificación que ciertamente se nos ha ido de las manos. Realizar obras fuera de la norma (industrial, o tradicional) no hace a nadie un genio. Como afirmaba con dureza pero con tino Javier-Grillo Marxuach (en esa serie de "tweets") la cuestión es que Iñarritu no es consciente de que quizá en verdad nunca hizo buen cine, sino pornografía sentimental. Pero quién le pone el cascabel al gato de un reciente Oscar. Pensemos en cuántos directores españoles aún creen que porque sus films tengan un "mensaje" social, buenista y enfático, ya están en el Olimpo de los intocables. Lo peor es cuán lejos están estos (supuestos) autores del propio conocimiento de aquello que critican: Joss Whedon quizá haga tiempo que no acierte de pleno, pero muy pocos le negarán el esfuerzo por dinamitar, sin ir más lejos, el machismo desde los géneros comerciales (pena, que en Los Vengadores 2, como ya veíamos, haya fallado tanto).

ARQUETIPOS DE TERROR QUE SIRVEN EN OTROS GÉNEROS

Finalizamos con un artículo sobre guión. “4 Horror Archetypes that Work in Any Genre” (“4 arquetipos del cine de terror que funcionan en cualquier género”) propone el ejercicio de que traspasemos elementos comunes de este género a nuestras historias, sean terroríficas o no. La idea es curiosa, aunque desde luego se da al debate.

Por ejemplo, un hecho del pasado que atormente a un protagonista puede o no denominarse como “un fantasma” pero, bajo este nombre o cualquier otro, usarlo sería simple lógica para un guionista que trabaje de veras el “backstory” de sus personajes. Al cabo lo que cuenta es que la historia reciente del personaje explique cómo es durante el transcurso de la ficción. Igualmente podría llamarse “sombra” en cuanto a que ese detalle de su pasado, de su “backstory”, se proyecta sobre el presente.

Visto así, el artículo tal vez sea útil a aquellos guionistas que por un motivo u otro prefieran distanciarse del vocabulario de la misma psicología, y usar el del género de terror. Porque conceptos como “vampiro” o eso del fantasma casan bien con los conceptos psicológicos: al final, este último no deja de ser un “trauma”.

domingo, mayo 06, 2012

LOS VENGADORES (THE AVENGERS, JOSS WHEDON, 2012): ANÁLISIS


Los Vengadores (The Avengers, Joss Whedon, 2012) es una película de super héroes con más valores de los que a priori pudiéramos suponerle. Es entretenida, no trata al espectador como un idiota, y los momentos de gran espectáculo son menores, más cortos, y menos embarazosos que, por poner el ejemplo de blockbuster medio, cualquier film de Michael Bay. Además, supone un alivio añadido que se haya esquivado (al menos, en parte) el error común visto en la serie de X-Men. Aquí, pese a ser un grupo bastante numeroso de héroes, el guión le otorga a cada uno suficiente espacio en la historia. 


Como ya habrá una legión de fans suficiente que busque y encuentre los aportes comunes de Joss Whedon, señalemos mejor lo relativo a la dirección, con ideas que sugieren que el estudio le ha debido dar más tiempo y mayores libertades que lo que es normal en una película de esta características. Mencionemos dos detalles de dirección y puesta en escena. 

La primera, un plano donde se ve cómo los Vengadores comienzan una discusión que deriva en tensiones crecientes… mientras la inversión de la imagen permite que notemos la causa… La vara que portaba Loki. Es una forma visual de transmitir una información muy efectiva, que no recurre a un diálogo que lo remache. Además, era bastante necesario porque a esas alturas del guión no quedaba claro el motivo de tal tranquilidad de Loki, apresado en la base (volante) de SHIELD.

El segundo hallazgo se apoya más en la tecnología, pero no deja de ser interesante. Se trata del momento en que la cámara se mueve (gracias a lo digital) entre cada uno de los héroes durante la batalla final, deteniéndose un instante en donde se encuentran, y qué hacen. 

Volviendo al guión, y a riesgo de que esos mismos fans de Whedon alcen el puño furiosos, diremos que no es tan satisfactorio, si prestamos mayor atención. Puede que hayan sido  limitaciones originadas por el tono y la orientación de las franquicias de cada héroe. Thor sigue siendo el personaje más flojo, debido en parte a una elección errónea del actor, pero también a que la película originaria no adaptaba nada bien los aspectos épicos del habitante de Asgard. Poner de Odin a Anthony Hopkins y a director a Kenneth Branah no aportaban calidad de forma automática. Bien por el actor, bien por el guión, aquel film convertía a Thor en un adolescente mimado cuya evolución, además, era repentina. Sus guionistas cometían una torpeza más cuando descuidaron también la evolución del antagonista, con un Loki que sólo empezaba a actuar como “malo” demasiado tarde.

Esto se hereda en Los Vengadores. Loki sigue siendo débil como malvado. De hecho, es un “enviado”; un segundo al mando de una fuerza externa que entrevemos (y descubrimos en el epílogo final, tras los primeros créditos). Cuando topa con Thor, se dan los momentos menos logrados de la película. 


Con Hulk sucede algo similar. La película que enlazaba con esta obra de Joss Whedon era mucho menos interesante que aquella primera adaptación de Ang Lee. The Incredible Hulk (Louis Leterrier, 2003) se deshacía de todos esos traumas infantiles que habitaban la psique de Bruce Banner (que, he descubierto hace poco, ya estaba en los cómics, en manos del guionista Bill Mantlo). No se daba, así, un verdadero conflicto. Y tampoco se exploraba (ni siquiera se abría, de hecho) un hecho relevante: si el Hulk que veríamos en pantalla era el descontrolado o el que mantiene cierta consciencia. 

Aquí, el actor (que releva a Edward Norton, y para bien) y la dirección de Whedon le dan un enfoque distintivo a Bruce Banner, donde incluso ciertos gestos (agarrándose y frotándose las manos) indican cuánto se preocupa por controlarse. Es irónico y distante para con SHIELD (su primera escena, con la Viuda Negra define bien al personaje), pero a la vez esforzándose en una distancia que le impida enojarse en exceso.

En todo caso, como decíamos, no se enfrenta el problema de qué tipo de Hulk es, llegándose a la contradicción. En primer lugar, se le teme como esa “fuerza de la naturaleza” que ya en los cómics todos temían poner en marcha. Luego, en cambio, en la batalla final, Bruce Banner se transforma en el monstruo sin dificultad alguna… y dando lugar a un Hulk que, de pronto, está de parte del grupo.

El caso de El Capitán América es diferente. Whedon aquí no necesitaba plegarse al arco del personaje de la película de su franquicia. Dado que aquélla (con ideas menos valoradas de lo que deberían haber sido, por cierto) acaba con el resurgimiento del héroe en nuestro tiempo, su estado de ánimo como personaje de hecho es sólo ahora, en Los Vengadores, cuando puede tratarse. Whedon le sitúa en su primera escena dando golpes de frustración a un saco de arena donde entrena, en un gimnasio. De nuevo, una muestra de que, como director, sabe cómo sintetizar un estado de ánimo en una acción y una imagen.

Por desgracia, esta misma escena abre algo que no se explora lo suficiente durante el resto de la película. Puede que Whedon haya preferido darle más tiempo y espacio a los dos personajes sin película propia: la Viuda Negra y Hawkeye. Y así, parece que el personaje al que se le ha restado (más) metraje ha resultado el Capitán América.

O puede que no sólo haya resultado limitadora la herencia recibida, sino, además, el futuro legado. Sin conocimiento (o conocimiento total) de por dónde querrán encaminarse los directores y guionistas de las franquicias de cada héroe puede que Whedon se haya visto coartado.

En cualquier caso, se anuncia que habrá mucho metraje extra en las ediciones para consumo en vídeo. Ahí, y entonces, sabremos con seguridad la causa real de los errores de Los Vengadores.

Otro aspecto no del todo conseguido es la sensación de amenaza. En pantalla no se imprime bien esos stakes: ese riesgo inminente de lo que sucederá si Loki triunfa. Ni siquiera en el clímax (largo pero controlado, por fortuna), pese a que no faltan explosiones y peligro físico para la población, uno no siente que estemos en uno de esas situaciones de "end of the world" a las que tantas veces se enfrentan los Vengadores. Nos recuerda, buscando un ejemplo en los cómics, al problema similar que se daba en el crossover World War Hulks o, en ciertos momentos, Secret Invasion: se nos informa de que todo está a punto de perderse, pero no se nos transmite de forma eficiente. 


En el trailer de la película se daba más ese tono de amenaza que en la propia película

Como reflexión final, viendo la sala llena de niños, y con ese tono ligero y de humor (y Whedon es bueno en esto; no puede negarse), sí que surgen varias cuestiones acerca de esta variación concreta del tratamiento del super héroe.

¿Por qué se ha considerado que un target más joven requiere un tono más ligero? ¿Por qué, si, de todas maneras (al menos, viendo las reacciones de los niños), esta película apenas entretiene a los más pequeños? Y si el objetivo eran los adolescentes, ¿por qué el tono ligero, cuando tenemos en cartelera The Hunger Games, que es (sea mejor o peor) un film mucho más oscuro? 

Algún crítico ha dicho que los Vengadores de Joss Whedon remite a los cómics de tiempos más sencillos. Cabe preguntarse, pues, si el film no se dirigirá de veras a los adultos con melancolía, en estos tiempos en los que este sentimiento se expande por el cine (The Artist es un ejemplo; Hugo, otro, más significativo por cuanto también se supone que es un film dirigido al público joven). Pero todo esto queda para otro post. 

Otro de los trailers enfatizaba un tono más sombrío y "serio" que el que después domina en verdad el film

martes, enero 17, 2012

8 PLANOS; 8 ESCENAS. CINE 2011

No es un orden que defina méritos. Tan sólo son planos y escenas atractivas, notables, en ocasiones definitorias de la propia película, del guión, o de cómo dirección y guionista se asocian y refuerzan mutuamente. No he visto todo lo que se ha estrenado en 2011, ni siquiera todo lo que se supone que era "imprescindible", así que la subjetividad se alía con esto: es lo que yo he visto este año. Para bien o para mal. 

1. La boca del lobo. (Hannah, Joe Writgh)

A la espera de leer el guión completo, y de más tiempo para asimilarla, diré que Hannah exhibe un esfuerzo del director por darle empaque a una historia que no va de lo que parece. Esto último la hace decepcionante a veces (aunque tal vez esto sea culpa de los trailers, esa publicidad a veces tan falsaria), pero también sorprendente.

Diríamos que Hannah es una historia sobre cómo los adolescentes se convierten en adultos pero a causa de más de una falla de los que debieran guardar su infancia.


El plano elegido es ejemplo de un buen director. El guión (esta escena sí la he mirado, antes de leérmelo al completo de manera más pausada) sólo apunta a que el personaje sale de la boca de una mina. Tal como vemos, en el metraje esto se transforma. Es un lobo, y allí entrará, más adelante, Hannah a perseguir a su perseguidora. Dándole un matiz que apoya lo que será la transformación final de Hannah, que engarza con el principio. La niña que cazaba como un lobo, a partir de ahora tal vez siga cazando. Matando. Sin piedad.

2. La trastienda del diablo (X-Men: Primera generación, Matthew Vaughn)

Unos buenos actores y una buena dirección puede hacer olvidar (un poco, al menos) los fallos de guión. Sé que esto es casi anatema en la comunidad de guionistas, pero esta entrega de los X-Men lo demuestra. Claro que la cosa luego se pierde (demasiados personajes), y va a menos; aunque no deja de ser la mejor película de superhéroes de este año para mí; muy lejos de cualquiera de las otras. Thor es una broma, en comparación; y el trailer de The Avengers, en mi opinión, anticipa para 2012 de nuevo esa tendencia vista en los Iron Man, y en alguna más: seres de la Marvel que no se toman en serio, y a las que se le añade un humor agradecido, pero ciertamente excesivo.

También es cierto que Magneto ya era, en los cómics, un personaje con mucho potencial, y encarnado en Michael Fassbender, desde luego hace que la película suba en calidad. Tanto como su cambiante relación con el profesor Xavier. X-Men: Primera generación respeta la mitología de los mutantes (y le añade matices y diferencias) y no rehuye el humor; lo que más le pierde es la falta de metraje que impide que los secundarios tomen decisiones coherentes o comprensibles.



La escena elegida es ejemplo de dos cosas: cómo presentar a un “malo” de forma interesante. Y cómo un cambio de posición de cámara puede mostrarnos lo que no veíamos… y darle más matices a la escena.

Kevin Bacon como nazi ya es afectado e intrigante (y lo del disco que suena con Lili Marlen bordea el tópico), pero es cuando vemos la otra pared de su despacho cuando se nos recuerda ese horror del contexto que dábamos por supuesto: el de los campos de concentración. 

3. “Nadie escapa a su propia historia” (Rango, Gore Verbinski)

¿Será que las cuestiones filosóficas emigran y emigrarán desde el cine “adulto” al cine de animación… que también puede ser para adultos? Up, Wall-E y hasta Cars no le hablaban solamente a los pequeños, y en ellas se dan valores e ideas, como ya lo hacía Disney hace décadas. Su calidad, de guiones, de animación, parece que nos hace olvidar que sigue siendo un cine ideológico. Sobre todo esto, habrá que reflexionar algún día.

Rango empieza con unas escenas que se codean con lo existencial, y por algo el protagonista se preguntará varias veces “¿Quién soy?”. Para responderse, como cualquier héroe, a esta lagartija le espera un viaje y el encuentro con nada menos que un espíritu.

Pero uno que no tiene implicaciones religiosas, sino espirituales; eso que tanto molesta a la mitad de la blogosfera de izquierdas estos días.





Hay valores interesantes fuera de nuestra admiración por Pixar, y habrá que prestar atención a esta animación que guste a adultos.

4. La belleza de lo extraño (Monsters, Gareth Edwards)

Dos películas de estética y aspiraciones indies se codeaban con la ciencia ficción esta temporada.  Monsters comparte con Another Earth (Mike Cahill), por eso, más de un aspecto. Guiones al modo minimalista, donde poco sucede, donde el foco cae sobre los personajes, encuentros, desencuentros y esa a veces exasperante progresión retardada, que igual puede acabar haciéndonos odiar a quienes hacen tan poco. O preguntándonos si tanto existencialismo de andar por casa no se saca del plato. 

Coincidencias, pues, para lo bueno y para lo malo. En cambio, Gareth Edwards abraza la ciencia ficción con más interés. Y no olvida que este género, al cabo, siempre ha sido un modo de hacer comentarios sobre la sociedad y el mundo de aquí y ahora. Esta invasión que sucede en off sí tiene efectos en los personajes. Tal vez el final tenga un dramatismo demasiado dependiente del juego del sembrado de la primera escena; pero esta escena que elijo vale por todo lo demás.





Se requiere una sensibilidad especial y un gusto real por lo fantástico para este retrato del “otro” como algo bello y fascinante. Estos seres tan terribles, tan ocultos, están al margen de las maquinaciones de ambos lados de un muro que no separa, al final, nada. Monsters tiene ese aspecto de recordarnos temas más generales (la sombra de District 9 no queda lejos) y hablar de más cosas que esa culpa un tanto monotemática de Another Earth, y ese fondo no es tan estético y sirve para más; por eso tal vez supere una a la otra.

5. “Everything is gonna be ok…” Código Fuente (Source Code, Duncan Jones)

“Somewhere”, por lo menos. La ciencia ficción tiene poco espacio en el cine, al menos la que se toma en serio. Curiosamente, el tema que esta frase recurrente (en un film donde toda la acción es recurrente) indica es de un optimismo inusual en este género, al menos en su vertiente literaria. Los fanáticos del raciocinio imagino que se escaldarán con una historia que trata la ciencia y, sin embargo, apunta a esos “sentimientos” positivos que probablemente les suenen a espiritualidad de baratillo. Peor para ellos. Source Code es un guión muy efectivo, donde cabe la emoción, el suspense y hasta esa reflexión hacia el optimismo. No es poco. No, cuando sabemos desde tan pronto qué va a suceder, y, sin embargo, seguimos observando atentos.







6. La mano de lo desconocido (Insidous, James Wan)

Por supuesto que el terror, como cualquier género, admite diferentes tipos de realización, y ahí están Rec o Paranormal Activity (aunque ni superen, ni parezca que quieran mirarse o admitir su origen; The Witch Blair Project). Cámaras al hombro, coqueteo con la estética televisiva como forma de hacer “realista” lo terrorífico… Caminos interesantes.

Pero de lo visto este año (y en bastante tiempo) son algunos planos de Insidous los que más arriesgados me han parecido. No me alargaré porque mi análisis puede leerse aquí. Sólo diré que este plano replantea esa vieja pregunta: si podemos, debemos y cuánto mostrar al monstruo para producir miedo.



7. Hago más que contártelo. El topo (Tinker, Taylor, Soldier, Spy, Thomas Alfredson)

En un guión de una complejidad llamativa, donde el flash-back se antojaba imprescindible, no todas las historias que alumbran el misterio de quién es el topo siguen el mismo camino. Y es ahí donde Gary Oldman se crece, donde se esparce lo suficiente para que la mitología en torno a George Smiley cobre fuerza; tanto que casi se anticipa que puede haber más películas que retomen a la creación de John Le Carré.

En proceso de lectura del guión (aunque cualquiera sabe qué versión exactamente), adelanto que éste es más claro (más clásico, si se quiere) que lo que luego se muestra en pantalla. A ratos, el montaje de Alfredson empeora el guión; pero en otros instantes, la aportación del director añade y mejora lo escrito.

Por ejemplo, esta escena. Smiley (nos) cuenta su encuentro, hace veinte años, con su némesis, Karla. 

Y mientras lo hace, durante unos segundos, simula ante una silla vacía (que se incluye abriendo un tanto el plano) lo que le dijo a aquel ser que el film no muestra nunca. Luego, Thomas Alfredson cambia el plano a uno del rostro de Smiley. Donde intuimos el efecto de aquella conversación que en verdad sólo fue monólogo. Porque Karla era y es un fanático; y Smiley decía más en serio de lo que él mismo creía que apenas cree ya en su bando.



8. “Te quiero… pero mira quién soy”. Drive (Nicolas Winding Refn)

No sé si este protagonista puede asumirse a adjetivos como samurái; no tengo claro que el sendero hacia esta clase de tipos duros sea a través del western, y más bien me parece que viene de aquellos detectives duros y cínicos de la literatura negra. 


El hecho es que Nicolas Winding Refn es capaz de guiños a los ochenta (aunque los temas musicales a veces no se inserten en el mejor momento), rodar a ratos con estética de vídeo-clip o publicidad, y, otras, de formas más similares al cine comercial (la estupenda escena del primer robo). Y luego, insertarlo todo en un tono minimalista. No está mal. Pero si hay una escena que define el extraño comportamiento de un protagonista, al que los escasos diálogos (a veces, como signo de estilo, un tanto forzado) tampoco ayudan a comprender, es la del ascensor. Estoy de acuerdo con lo que comenta la crítica de Estado Crítico (están en obras en TCM, así que no puedo incluir el enlace de dicha crítica en concreto): este personaje sin nombre es la contradicción andante, capaz del amor y la ternura, y de la violencia más aparatosa. Drive no es la gran película que muchos indicarán, pero es un hallazgo, por todo esto, y por alguna cosa más.