martes, octubre 30, 2012

EL CANON BLOGUERO Y LA CRÍTICA DE SERIES (II): JUEGO DE TRONOS

Vayamos más allá, acerca de cómo este corpus crítico amateur está cambiándolo todo. Decía antes que esta diferencia clave de la recepción de series de televisión en España hace que ya comiencen a suceder hechos extraños, y distancias claras de aquellas posiciones rotundas de la crítica estadounidense.

Un ejemplo: Juego de tronos. Hace poco, la revista de cine Dirigido por le dedicaba un artículo de análisis a esta serie de televisión. ¿Qué prueba, o, si quieren, qué probaría? Una posibilidad: que las revistas de cine más “serias” (aunque el canon de la crítica más respetada también ha variado, y ahora lo detenta más Cuadernos del Caimán, el equipo que hasta hace poco llevaba el Cahiers du Cinéma español) consideran que hay que estarse con un oído pegado al suelo de la actualidad, y que ese tren que suena y viene fuerte es el de análisis más pausados (menos emocionales o menos amateur) pero de otro tipo de ficciones que no sean las del cine. Otra posibilidad, sin embargo, (no incompatible con la primera) es que los que tomen las decisiones en la redacción de Dirigido por hayan pegado tanto el oído que lo que hayan acabado escuchando hayan sido campanas y no sepan dónde.


Juego de tronos no tiene en su país de origen ese mismo prestigio total que se le está proporcionando en España. No digamos el supuesto prestigio literario de los libros en que está basado. Ni siquiera los premios le han llegado a George R. R. Martin, que sólo ha visto las nominaciones al Hugo en su último libro. Cierto es, no nos despistemos, que los Hugo son premios a la ciencia ficción y al fantástico que dependen de una fuerte base de fans (que nomina y vota a los ganadores) más que de méritos literarios. Pero que la nominación haya sido tan tardía (así como que las ventas hayan aumentado sólo ahora) implica que ni siquiera la serie de libros de Juego de Tronos era considerada “importante” hasta que la serie de televisión ha atraído lectores en masa. O en jerga actual, hasta que no ha adquirido "hype".

Sin embargo que una revista de cine de (ya digo relativo) prestigio acepte entre sus páginas un análisis (además, positivo) de una serie de televisión que sólo la blogoesfera ha estimado como obra de máxima calidad es llamativo. Si son ustedes seguidores de dicha revista (yo, sólo a ratos), podrán corregirme, si no es el caso, pero si acierto, y es la única serie de televisión que se ha colado en sus páginas, el ejemplo es significativo. Si hubiera incluido Mad Men o The Wire, probablemente no lo encontraríamos tan extraño. Pero que elijan Juego de Tronos y no, y son sólo dos ejemplos, Justified, como representativa de calidad de una serie de cable, o The Good Wife, como serie de las networks, dice mucho. Puede que, y es una hipótesis, lo que exprese es que los críticos de cine más cerca de aquellos que forman el gremio "serio" también se están dejando llevar. O que, fuera de su ámbito habitual, el cine, estén tan perdidos como el que más. 

Porque seamos serios: hace ya mucho que "serie de cable" y "calidad" no son sinónimos, como pudieran hacerlo hace, pongamos, siete años. Es la misma reducción ilógica de considerar que todo lo que producen los británicos es ficción excelsa.

Sin apenas analistas ni revistas dedicadas a este tipo de ficción, y con, además, bastantes huecos en cómo las universidades y las licenciaturas de audiovisual han dejado pasar el propio análisis como hecho clave (¿cuántas publicaciones al respecto ha salido al respecto?), en España nos bastamos y nos sobramos. En concreto, nos bastamos y nos sobramos con la crítica de la blogoesfera.

¿Es bueno; es malo? Bueno, es curioso, sobre todo. Esto nos hace más independientes a esa influencia, un tanto omnipresente de los medios de Estados Unidos, de forma que podemos establecernos un canon de qué es una buena serie de televisión por nuestra cuenta. Es posible que se nos haga tarde por cuanto aún no nos hemos levantado contra la “intocable” Mad Men, pero quién sabe si aún estamos a tiempo para rebelarnos contra otras posibles imposiciones, y algún día escribimos algo en contra de la sacrosanta HBO. 


Al mismo tiempo, alienta nuevas y un tanto inquietantes preguntas: ¿el prestigio crítico tan incontestable ahora de The Wire o Los Soprano en nuestro país pudiera haberse originado del mismo modo, es decir, suponiendo que entraban en el canon de mejores series de televisión por los críticos americanos? ¿O nos lo guisamos y comimos todo por nuestra cuenta? Y, aún más: ¿si los prestigios nacen de maneras tan complejas (sobre las cuales, falta un buen análisis de cómo funcionan), no es sano revisar qué hemos alzado a los altares y qué, condenado a los infiernos, no vaya a ser que nos dejáramos arrastrar, creyendo que nos apoyábamos en una crítica "seria" que nunca (al no consultarla de veras) opinó nada de esto?

De esta manera, habría que ver todas esas posibilidades positivas que trae esa blogosfera "al margen" de los vicios o manías de la crítica "seria". No nos vendría mal no ya una cierta independencia de criterio, sino bastante distancia para con el canon anglosajón. Este está más omnipresente de lo que creeríamos, también en la literatura. Y es muy empobrecedor. Y así que damos contra la realidad que nos extrae de ese viaje de alforjas de positivismo y ansias de cambio que decían, y nos creímos, que traería la globalización. Como comentaba el crítico literario Ignacio Echevarría en El Cultural, los mismos escritores españoles sufren de un posible mal preocupante, a tenor de la encuesta de a quiénes admiran. Sin que yo, simple lector, me atreva a darle la razón a su tesis en toda su extensión, un poco triste sí parece que los autores españoles vivan en un mundo poblado sólo de "ídolos" escribientes en inglés.

"La literatura en lengua inglesa recibía, en conjunto, cerca de setenta menciones (más del sesenta por ciento del total). El resto de las literaturas mundiales se repartían un puñado escaso de menciones: una par de italianos (Magris, Simona Vinci), un par de franceses (Pennac, Gavalda), un eslavo (¡Vasili Grossman!, citado por un despistado Longares), un japonés (Ishiguro), un portugués (Saramago), un turco (Pamuk), un catalán (Teixidor), dos alemanes (Sebald, Genazino), una finlandesa (Oksanen)... y poco más. "

Lo mismo ocurre allá, al otro lado del charco, y ahora hablo de lo que conozco más, en el caso de esa literatura de género fantástico o de ciencia ficción. Si tienen tiempo, y les interesa el tema, el episodio 120 del Coode Street Podcast es muy iluminador al respecto. En él, dos "gatekeepers" del género como son Jonathan Straham y Gary K. Wolfe, acaban charlando acerca de cuán poco saben, ellos, que deberían, sobre la ciencia ficción o la fantasía de países como India, Brasil, o cualquier otra geografía que quede fuera del ámbito "white anglosaxon". Entre los dos apuntan motivos como que se rumorea que es no es rentable la traducción al inglés o el hecho de que hay antologías en ese sentido, pero publicadas en pequeñas editoriales sin visibilidad. Straham es un personaje curioso, al que todavía no le he cogido las vueltas, pero, sea como sea, en esta ocasión hasta él mismo se percata de que se pasa demasiados minutos justificándose acerca de por qué no se acerca a las historias de esas otras latitudes.

Dan ganas de ponerse en contacto con él, y tranquilizarle: Jonathan, tranquilo; ya somos "otras latitudes" las que jugamos a ese juego sin que os esforcéis. Nuestras editoriales, qué le vamos a hacer, sí que creen rentable traducir, pero sólo lo que publicáis vosotros.

Y en esas estamos: en cine, en literatura y en series. Conocemos lo que pulula por el mercado si habla inglés. No hace falta asumir postulados marxistas para concluir que la colonización cultural existe. Basta hacer el ejercicio de que cualquier intentemos pensar si conocemos cuáles son los escritores destacados en, pongamos esos mismos ejemplos, Brasil, India, o en cualquier país del continente africano (Coetzee no vale; es trampa). ¿Le vienen a la mente algunos?

Entonces, aleluya, si la crítica bloguera se separa del canon de la crítica seria anglosajona, tal vez nos vaya mejor. 

Lamentablemente, no parece que los tiros vayan a ir por ahí. Y volvemos con Juego de tronos. Al alabarla, sí, llevamos un poco la contraria a (parte del) establishment crítico anglosajón, pero hay que preguntarse: ¿se hace conscientemente o, de hecho, la alabanza se reafirma en que se crea que la serie de la HBO sí tiene dicho prestigio allí?

Juego de tronos no es, como decía, una obra literaria (in progress, por cierto) tan incontestable como muchos parecen creer. Por supuesto, tiene un gran apoyo dentro del fandom del género fantástico y de ciencia ficción, pero los críticos y analistas son menos optimistas respecto al valor real del trabajo de George R.R. Martin. Insisto: no se trata aquí de validar o rechazar si dicho valor es alto, escaso, mediocre. Lo que remarco es que su posición, como autor de género, no es tan prestigiosa entre los círculos críticos como muchos consideran. En la blogosfera de aficionados a la literatura de fantasía o ciencia ficción, es otro cantar, claro, pero ya definimos cuán poco fiables son, y por qué.

De hecho, sus libros ha recibido críticas muy negativas. Una de ellas, a medias provocadora, a medias seria, pero muy divertida es ésta, donde se enumera la visión de una crítica feminista. Un adelanto:

"George R. R. Martin is creepy. He is creepy because he writes racist shit. He is creepy because he writes sexist shit. He is creepy, primarily, because of his TWENTY THOUSAND MILLION GRATUITOUS RAPE AND/OR MOLESTATION AND/OR DOMESTIC VIOLENCE SCENES."

Algo de reducción al absurdo tiene; no ya la frase, digo; el artículo completo; lean. Pero dicho artículo, si se criba el discurso políticamente incorrecto, causa bastantes interrogantes acerca de ciertas decisiones del autor. Para tener una visión más amplia, aquí les dejo otro enlace, vía Nahum, donde se sostiene lo contrario: que Juego de tronos es la serie más feminista de la televisión.

El hecho es que, como afirma esta crítica del New York Times, algo de ello se ha trasladado a la serie, causando por cierto la ira de los fansA lo mejor la misma serie nunca aspiró a más allá del entretenimiento. Eso explicaría su poco cuidado en no percatarse en cómo la exposición de la violencia, la crueldad o el mismo sexo juegan más en contra que en favor de los temas que se supone aborda.

"But in the early going Season 2 seems mostly to be presenting vileness for voyeurism’s sake. You wince every time Joffrey, a sadist, comes on the screen, and not in an “Ooh, I wonder what nasty thing he’ll do next” sort of way. If you find yourself looking forward to Joffrey’s scenes, there’s something wrong with you.

La más interesante, según mi postura, es la posible contradicción de justificar la violencia contra las mujeres (y ese coqueteo con el exploitation, que ya vimos que diseccionaba bien Nahum) a partir de ese mundo medieval que retrata Martin. La pregunta, coherente, que señalaba aquel artículo contra las obras literarias de Martin, es relevante: ¿porque optó por ser fiel sólo ciertos detalles de ese mundo medieval, cuando el mundo que retrata (e inventa) es, en cambio, fantástico? Claro que en la Edad Media "real" el papel de la mujer era muy limitado, pero ¿por qué no se dio la libertad de alterar esto, si, al cabo, también lo alteraría con zombies y dragones y brujas y magia?

La falta de “modelos” a la hora de que en Internet se afronte la crítica de series de televisión, por otra parte, tiene sus propias y envenenados efectos secundarios. En cuanto que nos separamos de la necesidad de consultar al “padre” sabio que te dice qué es bueno y qué no, crece, o puede crecer, la soberbia. Por eso se agradece tanto aquellos blogueros (no abundan) que justifican, en su análisis, los “pros” y los “contras” de una serie que critican. Es decir, Juego de tronos será, para algunos, buena, mediocre, regular… pero, demonios, por lo menos que lo justifiquen. Y, por favor, que se piensen dos veces antes de usar adjetivos como “épico”.

Dicho en otras palabras: tal vez podamos y hasta debamos de independizarnos de las conclusiones de los análisis de los analistas de Estados Unidos, pero no despreciar su método. Ni despreciar del todo la figura del crítico que, además de ese método más racional de análisis, tiene horas y horas de series de televisión visionadas, además de (al menos en este crítico “ideal” que ahora construyo para mi argumento) conocimientos de cine, narración, literatura…

De acuerdo, lo sabemos. No son muchos. De acuerdo, lo sabemos. A veces les pierden las formas y a veces sí, un poco, viven dentro de una torre de marfil. De acuerdo, lo sabemos. A veces se equivocan y mucho.

Pero, no sé ustedes, pero a mí de cuando en cuando me gusta que venga alguien con un martillo, razones, sabiduría y pruebas, a destrozar esta sensación cómoda de pensarnos que estamos en el cénit de nuestra civilización, y nuestro arte, y nos enseñe las costuras por donde se hace visible que el emperador está desnudo.

3 comentarios:

  1. Anónimo5:29 p. m.

    "[...] pero quién sabe si aún estamos a tiempo para rebelarnos contra otras posibles imposiciones, y algún día escribimos algo en contra de la sacrosanta HBO."


    Dos palabras: True Blood. Nuff said!

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  2. Cierto, True Blood. Aunque me gustaría que fuéramos un poco más allá. Pero es un principio.

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  3. Otro: The Newsroom, o El Sermón De La Montaña Tal Y Como Le Fue Revelado Al Profeta Aaron Sorkin. Mira que ya era pedante en El Ala Oeste, pues aquí se ha superado en su misión civilizadora de las masas. ¡NO SOMOS DIGNOS! ¡NO SOMOS DIGNOS!

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Blogger está graciosillo, así que ten paciencia con lo de los comentarios. En todo caso, gracias.