viernes, febrero 18, 2011

GUIONECES: CÓMO AFRONTAR LOS INFORMES DE LECTURA DE NUESTRO GUIÓN

Durante nuestra vida de guionistas, todos afrontaremos ese momento peculiar en que recibimos el informe de lectura sobre nuestra obra. Dolor o frustración son algunos de los estados de ánimo por los que pasaremos al tiempo que pasemos las páginas. Veamos unos cuantos consejos para que el trago pase rápido, basadas en mi propia experiencia.


¡No perdamos los estribos! Los informes de lectura será muy útiles...

Cada caso será diferente. Unas veces, nos reunirán en un despacho de la productora, o nos llevarán a comer. En este tipo de “comunicación” el guionista está más desarmado. Quien comunica los fallos del texto no será el mismo lector, sino alguien de producción. Esto implica que los conceptos de la profesión serán, con bastante probabilidad, triturados y trasladados a un vocabulario mucho más mundano. Aún peor; tal vez quien nos explique dónde fracasa el guión asuma a su manera las sugerencias del lector.

¿Qué hacemos?

Poco, la verdad. Si estamos sentados frente a alguien cuyo conocimiento del guión es limitado, cualquier defensa que articulemos será como ladrarle a la luna. En una ocasión, alguien de producción me espetó que mi guión necesitaba “una tía”. Tal cual. Nada de puntos de giro; definición de personajes; verosimilitud de diálogos; estructura. No. Una tía.

Si se da algo similar, se me ocurre que podemos pedirle (mejor después de la comida, o hacia el final de la reunión) el informe de lectura. Para que el tipo que nos haya atendido no se ofenda, conviene que lo pidamos indicando que por escrito nos es más fácil que recordemos todos los detalles.

Siendo más optimistas, la persona de producción que nos desglose sus dudas quizá incida en aspectos de su materia. La pasta. Ahí sí podemos contraatacar. Es muy posible que nos comenten que hay demasiadas localizaciones o que es un desperdicio que sólo aparezca una de ellas sin darle mayor uso. O que demasiados personajes anecdóticos tienen las frases justas para que haya que pagarles.

Bien. Ahí hay que ser raudos. Nuestra imaginación se dispara justo frente a obstáculos, y seguramente, antes de la reunión, tengamos la historia muy clara en nuestra cabeza. Por tanto, podemos plantear soluciones. Hasta, quién sabe, nos surjan posibilidades que resuelvan no ya ese problema de presupuesto sino algo que encontremos útil para los aspectos propiamente de guión.

Además, hemos de hacer uso de nuestra ventaja. Si nos hemos documentado, nosotros sabremos, y él/ella, no, si existe ese bar que hemos incluido, si es sencillo acceder a esa localización externa en pleno bosque o hasta si esa localidad que creemos fundamental apoya el rodaje de su pequeño castillo para nuestra historia ambientada en el siglo XII.

Podemos, pues, ofertarle desde ese mismo instante modos de resolver.


En otros casos, por prisas y hasta errores humanos, lo que llegará a nuestro e-mail será el informe de lectura. Si sucede así, dicho informe no se ha elaborado para que el autor lo lea, por lo que se recomiendan respiraciones relajantes, algún paquete de tabaco a mano, y hasta una pelota que exprimamos durante la lectura.

El tono no será amable.

A mí me sucedió. El supervisor de contenidos de la productora me advirtió que no me tomara de forma personal, pero es que no había sido posible reconvertir el texto.

Y se sufre. Y mucho.

Asalto Informático. Es la TV-Movie sobre la que recibí ese informe de lectura que se supone que no debía haber caído en mis manos.

¿Qué hacer? No lanzarnos como locos al teléfono, para llamarles y protestarles. No lanzarnos al e-mail a escribirles una contra crítica apabullante que pruebe nuestro enciclopédico conocimiento de la Historia del cine, la literatura y el guión.

Mejor, imprimimos el documento. Y cogemos un boli. Cada vez que sintamos que los supuestos fallos que sugiere el informe no lo son, escribamos. En los márgenes, pongamos toda nuestra rabia, nuestra frustración. Se permiten bromas crueles respecto a la inteligencia del lector; se permiten menciones a su madre.

Esto ayuda a que nos desahoguemos. Una vez repasado todo el informe, dejémoslo aparte. Que respire, como hacemos con nuestros guiones.

Tras cierto tiempo, viene bien que contrastemos esos pequeños detalles tan molestos que el lector ha señalado. Revisando el guión, es seguro que de pronto veamos que no estábamos del todo acertados.

Esa anotación con varios signos de interrogación o exclamación donde decíamos algo parecido a “este tío es idiota fijándose en cosas tan pequeñas, joder” merece que la reconsideremos.

Porque, vaya, vaya, se nos escapaba esto. Y aquello. Y aquello otro. Pues es cierto que no hay raccord. Pues es verdad que esa barra de labios que sembrábamos en la escena 12, aparece y desaparece durante el guión sin rumbo claro. Pues el lector resulta que ha visto que, aquí y allá, se repite en palabras informaciones que ya habíamos transmitido de manera visual.

Vaya, vaya: al final el lector nos está ayudando a que mejoremos la historia.

Mientras más ojos vean (con mirada profesional) nuestra historia, mejor. De alguna manera, es equivalente a ese momento en que damos a leer un relato o una novela. Necesitamos una respuesta porque somos humanos, porque todos requerimos reafirmación social, y porque, al menos la mayoría, no nos creemos unos genios.

Por otra parte, y eso da para el próximo post, si el informe se despeña en aseveraciones insultantes o en un juicio de valor con respecto al tono o al género, entonces la cuestión será otra: ¿hemos pasado nuestro guión a la productora o al lector correcto?

7 comentarios:

  1. La verdad que trabajar en algo donde nada es matemáticamente comprobable y todo el mundo se siente capaz y con derecho a opinar es siempre difícil y casi siempre injusto.

    Hay tanta envidia, frustración, intereses e incluso factores externos tan aleatorios cómo: como me he levantado hoy, si le tengo fobia a tal o cual género de película o de que fue la película que ganó este año todos los Goya/Oscar etc etc.

    Lo peor es que el que critica piensa que lo ha hecho de forma muy profesional y con toda la razón sin pensar en el esfuerzo o la profesionalidad del que ha realizado previamente el guión/trabajo creativo.

    Un abrazo

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  2. Bueno, hay que distinguir. Yo hablo de los que se dedican a la lectura profesional de guiones. El ideal, al menos, debiera ser que en las productoras (y si nos ponemos, en el jurado de subvenciones y en los concursos) haya lectores que sean, a su vez, guionistas, y puedan juzgar a partir de criterios más objetivos.

    En todo caso, no es una ciencia: tienes razón.

    ¡Gracias por comentar!

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  3. Estoy de acuerdo con lo que has escrito, Fernando. Cuando alguien me pide que le analice su guión, por lo general, la primera reacción del guionista tras el informe es el enfado. Hay una serie de frases clásicas de los guionistas:

    --¿Por qué no te ha gustado el guión?
    --¡No has entendido el guión!
    --¡Llevo seis meses (un año, dos años) trabajando este guión!

    Todas estas reacciones las entiendo porque soy guionista. Es frustrante ver cómo un trabajo de meses o años es puesto en duda.

    Al cabo de unos días, el guionista vuelve a contactar para decirme: "tienes razón" o "hay cosas con las que estoy de acuerdo". Y no es porque yo sea infalible, no. Yo sólo he "visto" el guión en mi cabeza mientras lo leía, me he sentido un espectador y he opinado como tal... No lo he leído el guión en base a una ideología ni con prejuicios estéticos o morales. Cuando me senté a leer quise ser seducido por el guionista.

    Pero cualquiera puede ver los "fallos" de un guión. El problema es saber ofrecer soluciones, cosa que también hago.

    También entiendo la opinión de Jorge Rodrigo. Pero el analista no debe tener en cuenta cuánto tiempo ni esfuerzo ha gastado el guionista si no si le convence/seduce la historia. El analista no está para dar palmaditas en la espalda (para eso están los amigos y familiares bienintencionados). El analista debe ser el primer público objetivo. Y el guionista, si se considera un artista y quiere llegar al público, necesita estar preparado para la crítica. Si no, es mejor que guarde los guiones en una carpeta oculta del PC.

    Es importante, eso sí, saber a qué analista acudir. Para informarse está el boca-a-boca e Internet.

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  4. El problema es que al final profesionales o no, todos tenemos prejuicios e ideas preconcebidas sobre este o aquel tipo de historia, personaje etc... todo es subjetivo.

    si escribes sobre ciencia ficción y te lee el guió alguien que sólo le interesa la novela histórica (lo que lee en su casa) pues raramente te podrá dar una opinión positiva, o ni siquiera consecuente porque al no interesarle el género pues tampoco se ha documentado sobre él.

    Es un tema complicado, incluso cuando uno mismo hace cambios, a veces, tiene la sensación que se dejó algo por el camino así es que si te da cambios alguien que no eres tú te pones a la defensiva, no lo sé...

    Es verdad que no se debe tener en cuanta el tiempo ni el esfuerzo pero sí en el que se ha realizado un trabajo y eso, escribiendo, es fundamental porque un guión no es algo así que escribes a la primera, o no debería serlo.

    Pero en fin supongo que cada uno debe saber que es lo esencial en su historia y que no lo es. Y hacer los cambios que puedan mejorar, pero siempre que no transformen su historia en algo diferente, ni mejor ni peor, simplemente distinto, porque entonces ya no es la idea que te animó a escribir, ya no es la historia que querías compartir.

    Bueno, es un tema espinoso y cada uno tiene su opinión y su experiencia sobre la que basa su opinión así es que...

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  5. Insisto en que la diferencia fundamental es la profesionalidad. Y que, desde luego, quien lea y evalúe el proyecto sea, a su vez, guionista. O que, cuando menos, tenga conocimientos sobre el tema.

    Aún así, es cierto, Jorge: existen los prejuicios. Por eso hay que cribar bien a quién le pasamos el guión. O bien, quién lo ha leído.

    Es decir, si hemos pedido la lectura, tenemos la ocasión de que elijamos el lector. Si es el de la productora a quién hemos enviado la historia, no.

    Y en este último caso, el propio informe nos dará pistas de si el lector ha sido o no profesional, y si tiene o no prejuicios.

    Y luego, sí: hay una línea, un límite acerca del cual sí tenemos que tenerlo claro. Y para eso, sólo vale la intuición. Ojo; la intuición, no el ego.

    Porque es cierto: existen claves de nuestra historia que, si las cambiamos, le harían perder su esencia.

    Pero bueno; la escritura es siempre una lucha. Y una búsqueda.

    ¡Y que siga el debate!

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  6. Desde luego que es un tema espinoso.

    Un guión puede tener unos personajes fantásticos, pero quizá la estructura o el planteamiento no es el adecuado. La sugerencia de una nueva estructura o planteamiento quizá alteren en parte el desarrollo de los acontecimientos, pero los personajes siguen ahí con sus idiosincracias, problemas, neuras... Hay guionistas sin embargo que consideran que su guión es distinto. Es curioso que al contrario nunca ocurre, es decir: si la estructura es más o menos adecuada, pero los personajes fallan, el guionista lo acepta. Pero no es tan fácil crear personajes poderosos.

    La cuestión es: ¿qué quiere contar realmente el guionista? ¿La historia de un personaje o una serie de personajes o demostrar que es un buen estructurador? Si se quiere contar la historia sobre un personaje, la estructura, el planteamiento y el desarrollo deben trabajarse en favor del personaje o el tema.

    Pensemos en una novela: quizá no puedan trasladarse los acontecimientos a un guión, pero sí sus personajes.

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  7. Javier: probablemente, una de las funciones del lector de guiones sea el de serle de ayuda al autor para que, efectivamente, encuentre, entre la maraña de la Trama, qué es lo que de veras quiere contar.

    A veces, los temas están subyacentes, y, durante el proceso de reescritura con el lector (en el caso más ideal, claro; en otras ocasiones, esto es imposible) es cuando el guionista puede ver si le importa más quién (personajes) o qué (Trama).

    También cabe una tercera posibilidad: que el interés sea más en el género. Y ahí pueden derivarse muchos encontronazos: hay quien cree que una comedia "loca" no necesita estructura o personajes. Hay quien cree que un fondo de fantasia o ciencia ficción original (que, por otro lado, nunca es tan original como el autor cree) tiene más peso que los pequeños detalles de comportamiento de los protagonistas.

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Blogger está graciosillo, así que ten paciencia con lo de los comentarios. En todo caso, gracias.